Por: Mariale González
"Se ríen de mi porque soy diferente pero yo me río de ellos porque son todos iguales" Kurt Cobain
En mi generación los hombres ya no son tan hombres, se les ha olvidado el valor de la mujer, claro, no porque ellos quieran sino porque las mujeres lo hemos permitido; ya no se llega de blanco al matrimonio, ¿para qué?, si tenemos que probar antes de irnos a amarrar; si usted es de mi generación y no sabe bailar el famoso “choque” está en la inmunda, éste es el baile de “moda”. No me diga que usted no ha probado la marihuana, porque ella es la que nos escapa de tantos problemas, y mucho menos me vaya a decir que usted tiene novia, porque eso en este tiempo no se utiliza, ahora sólo te acuestas con ella y no tienes que llevarle flores, chocolates y mucho menos “ganarse” a los suegros. Las diferentes cursilerías a cualquiera enamoran, pero como pertenecemos a esta generación estamos rotundamente prohibidos a utilizarlas.
¿Qué tristeza verdad?, aquí les presento a mi generación, esa generación que cada día se olvida que existimos y que somos seres humanos; que nos ve como objetos de mercado, en la cual el cuerpo, la familia, el estudio y los sueños son un simple protocolo. Mi generación, la que desde hace unos 6 años se ha venido degenerando lentamente, dónde se han olvidado todos los valores que nuestros ancestros se esforzaron en sembrar, dónde la tecnología y medios nos sumergen, llevándonos a preferir almorzar al lado de un computador que de nuestra propia familia.
Muchas veces cuando voy de mi casa a la universidad o al trabajo, veo como miles de jóvenes que tienen talentos y aptitudes se dejan sumergir en el mundo de la miseria y el abandono, en un mundo que sólo les brinda dolor y vacios. Hace algunas semanas venía de trabajar, y en un semáforo una niña aproximadamente de 15 años, estaba con un tarro de solución en la mano haciéndole mil caras y gestos seductivos a un hombre que se encontraba a su lado; de un momento a otro se bajo la blusa, mostrándole todo su cuerpo, el semáforo cambió y la escena ahí quedó; triste o afortunadamente no pude enterarme del final de la historia; mí corazón se entristeció y entendí que mi generación está peor de lo que pensé. Comparto esta historia no para poner en ridículo a esa niña, sino para que nos demos cuenta de qué estamos haciendo los jóvenes; nosotros somos más que barro, por eso tenemos que ser agentes de cambio, o ¿ya se nos olvido qué es el amor?, amar no es dormir una noche con alguien, ni tener a la persona más linda a nuestro lado; amar es luchar, esperar, soportar y sacrificar cosas por la otra persona; no sé qué sería del mundo sin el amor, para mí es la fuerza que nos permite seguir adelante a pesar de los problemas; el amor es el mecanismo más efectivo para cambiar la sociedad y la generación.