Por medio de la escritura se puede conocer a una persona; no espero que les guste, somos mentes diferentes; tampoco espero que no critiquen, simplemente aquí me expreso y digo lo que pienso; todos tenemos creencias, puntos de vista e ideologías diferentes, estamos para aprender y no para creer tener la razón. Así que bienvenidos a mi blog de principiante.

jueves, 27 de octubre de 2011

Yo me llamo, y tú ¿cómo te llamas?

Por: María Alejandra González E.

Para nadie es un secreto que el Reality Show emitido por el Canal Caracol ha tenido muy buena aceptación  en el público colombiano;  la  falta de identidad, el  fatal presentador que tienen, el jurado subjetivo y desequilibrado que se mandan, y aún hasta las frases mal dichas, como por ejemplo  “si te gusta tu artista favorito, ahora te gustará el doble” , ¿no se supone qué si es tu artista favorito pues es obvio que te gusta?, en fin, todos estos son algunos factores que han hecho de éste programa todo un éxito, tanto que ya se realizan fiestas con  karaoke al estilo Yo Me Llamo.

¿Cómo me llaman?, ¿quién me llama? Y ¿para qué me llaman?, Son las preguntas que muchos jóvenes se hacen hoy en día, pues es más importante tener un nombre conocido en la universidad, en el colegio o en el trabajo que ser un “Don Nadie”, aunque siendo sinceros, a veces hace más un “Don Nadie” que el tipo más popular.

En la actualidad se tienen que seguir patrones predeterminados; ¡Qué tristeza! Siempre se vive pensando en el qué dirán y nunca en el interior de las personas; siempre creemos que una cara bonita o una gran sonrisa hacen de alguien un mundo maravilloso; (bueno no quiero decir que los que sonríen y tienen cara bonita son perversos o algo así), sólo quiero decir que los medios de comunicación (a excepción de algunos), nos han vendido una imagen falsa de la vida, un mundo plástico e inútil, nos tratan como a productos y hasta manipulan nuestros pensamientos,  pretenden que dejemos nuestra esencia y lo que queremos ser, por seguir los pasos de una persona que no encuentra sentido, que no ha disfrutado ni de su familia, ni de sus amigos y aún de la vida misma por estar envuelto en falacias.

Yo me llamo María Alejandra González Echeverri y no pretendo seguir a ningún ser humano, sólo sé que tengo claro lo que Dios piensa de mí y no lo que los demás andan diciendo; escribo esto porque en algún momento de vida lo experimenté; cuando estaba muy pequeña y empecé a trabajar en medios creí que sólo una cara bonita y cuerpo delgado podían hacer llegar  a alguien al reconocimiento de todos, pero a causa de ese pensamiento y el querer ser como otras mujeres sólo conseguí estar hospitalizada mes y medio a causa de Anorexia Nerviosa, la cual por poco acaba con mi vida y con la de mi familia.

Después de mucho tiempo vine a entender que las personas que me quieren, me aceptan como soy, y que para llegar a ser alguien en la vida, sólo se necesita tener seguridad, voluntad, fe y cerebro, ya que no es cuestión sólo de creer, sino también de hacer.

Yo me llamo María Alejandra González Echeverri, y tú ¿cómo te llamas?

domingo, 6 de marzo de 2011

MUERTOS VIVIENTES

Por: Mariale gonzález

La morgue, ese lugar que muestran en la televisión con  sensacionalismo y amarillismo, ese lugar donde quedan miles de cuerpos que nunca son reclamados ni por parientes, ni por amigos; ese lugar donde mil historias quedan perdidas  y donde la mayoría son víctimas de la violencia de nuestro país. La morgue, ese lugar donde quedan los sueños, ganas, amores y sonrisas, pero donde también quedan las peleas, los rencores, los odios, los dolores,  los días que no se aprovecharon, los abriles que se desperdiciaron  y las oportunidades que pasaron.

La muerte por un lado es la finalización de las actividades vitales de un organismo, pero también es ausencia de vida; muchas veces estando vivos somos más muertos que los mismos muertos; muchas veces pudiendo aprovechar el sol, la luna y las estrellas nos conformamos con estar encerrados en nosotros mismos, llenando nuestro corazoncito de odio, dolor, engaño, envidia y maquinando por segundo mil cosas destructivas no sólo para nosotros mismos, sino para los demás; ¿cuántas veces no hemos estado como los cadáveres de la morgue, destilando ese olor putrefacto y siendo tan sólo carne?, ¿cuántas veces no contaminamos la sociedad con nuestras palabras y con nuestras acciones?¿hasta cuándo seguiremos siendo máquinas de trabajo y seremos humanos?; en  la vida nuestros padres, profesores, hermanos y amigos se han dedicado a recordarnos que tenemos que ser “alguien en la vida”; pero ¿qué significa  ser alguien? ¿Será que es tener un título lleno de mil condecoraciones y tener dinero por montonones?, ¿cuántas veces  hemos dejado que nuestros sueños  se conviertan sólo en un título de reconocimiento  ya sea profesional o material y hemos renunciado a nuestra vida?.

Muchas veces  creemos que ser alguien importante  es tener un buen estrato social, una buena educación y saber cómo comportarse en la mesa; pero los seres humanos somos más que eso, somos un  conjunto de espíritu, de alma  y de cuerpo  en donde no se juega solo por ser el mejor de la clase, el mejor del trabajo o la persona más conocida dentro de un círculo de amigos; ¿de qué nos sirve tener mil reconocimientos, si nosotros mismos ni nos conocemos, si cuando llegamos a la casa nos sentimos como los seres más insignificantes del mundo y volvemos a ser “normales”?; ¿será que eso es vida? Yo creo que no, vivir así es vivir en ese lugar lúgubre, donde el frío, el mal olor y el miedo están siempre presentes, quizá sin darnos cuenta vivimos en ese lugar que conocemos como morgue.

Nosotros  podemos cambiar este presente; aprovechemos  nuestra  familia,  nuestros amigos y  todo lo que nos rodea;  pensemos en darle vida a esos sueños que tenemos muertos, ¡aún hay remedio, todo está en nuestras manos!, recordemos que no es un título ni un reconocimiento, es ser lo que queremos  ser sin hacerle daño a los demás, sin hacernos daño a nosotros mismos. Recordemos que estamos vivos y podemos revivir nuestros deseos, anhelos, sueños y proyectos, no seamos muertos en vida, vivamos la vida pero la buena vida.


"Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece." Santiago 4:14


 

viernes, 25 de febrero de 2011

Nuestra “degradación”



Por: Mariale González


"Se ríen de mi porque soy diferente pero yo me río de ellos porque son todos iguales" Kurt Cobain

En mi generación los hombres ya no son tan hombres, se les ha olvidado el valor de la mujer, claro, no porque ellos quieran sino porque las mujeres lo hemos permitido; ya no se llega de blanco al matrimonio, ¿para qué?, si tenemos que probar antes de irnos a amarrar; si usted es de mi generación y no sabe bailar el famoso “choque”  está en la inmunda, éste es el baile de “moda”. No me diga que usted no ha probado la marihuana, porque ella es la que nos escapa de tantos problemas, y mucho menos me vaya a decir que usted tiene novia, porque eso en este tiempo no se utiliza, ahora sólo te acuestas con ella y no tienes que llevarle flores, chocolates y mucho menos “ganarse” a los suegros. Las diferentes cursilerías a cualquiera enamoran, pero como pertenecemos a esta generación estamos rotundamente prohibidos a utilizarlas.

¿Qué tristeza verdad?, aquí les presento a mi generación, esa generación que cada día se olvida que existimos y que somos seres humanos; que nos ve como objetos de mercado, en la cual el cuerpo, la familia, el estudio y los sueños son un simple protocolo. Mi generación, la que desde hace unos 6 años se ha venido degenerando lentamente, dónde se han olvidado todos los valores que nuestros ancestros se esforzaron en sembrar, dónde la tecnología y medios nos sumergen, llevándonos a preferir almorzar al lado de un computador que de nuestra propia familia.

Muchas veces cuando voy de mi casa a la universidad o al trabajo, veo como miles de jóvenes que tienen talentos y aptitudes se dejan sumergir en el mundo de la miseria y el abandono, en un mundo que sólo les brinda dolor y vacios. Hace algunas semanas venía de trabajar,  y en un semáforo una niña aproximadamente de 15 años, estaba con un tarro de solución en la mano haciéndole mil caras y gestos seductivos a un hombre que se encontraba a su lado;  de un momento a otro se bajo la blusa, mostrándole  todo su cuerpo, el semáforo cambió y la escena ahí quedó; triste o afortunadamente no pude enterarme del final de la historia;  mí  corazón se entristeció  y entendí que mi generación está peor de lo que pensé. Comparto esta historia no para poner en ridículo a esa niña, sino para que nos demos cuenta de qué estamos haciendo los jóvenes; nosotros somos más que barro, por eso tenemos que ser agentes de cambio, o ¿ya se nos olvido qué es el amor?, amar no es dormir una noche con alguien, ni tener a la persona más linda a nuestro lado; amar es luchar, esperar, soportar y sacrificar cosas por la otra persona; no sé qué sería del mundo sin el amor, para mí es la fuerza que nos permite seguir adelante a pesar de los problemas; el amor es el mecanismo más efectivo para cambiar la sociedad y la generación.